"En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario" George Orwell
diumenge, 24 d’abril del 2016
Ley del péndulo y política española
En su más que interesante trabajo de investigación hecho libro 'Why nations fail' Daron Acemoglu y James A. Robinson teorizan sobre los factores que hacen que una determinada nación tenga éxito y prosperidad; no es la geografía, la climatología o la cultura, contrariamente a lo que pudiéramos llegar a pensar. Lo que verdaderamente influye son las instituciones económicas inclusivas que, finalmente, generan como nexo causal unas instituciones políticas más inclusivas que generan ese necesario equilibrio entre gobernantes y gobernados.
Cuando los europeos invadieron América y expoliaron sus riquezas en Inglaterra se creó una nueva clase económica que disponía de recursos económicos suficientes pero ni mucho menos disponía de poder político, concentrado en la mayoría de los casos en un Rey absolutista. En Inglaterra hubo gran revuelo debido a que mientras los whigs la nueva pujante clase debía satisfacer impuestos mientras no gozaba del poder político que su nueva condición entendían se merecían. ¿Resultado? Revolución Gloriosa de 1688, cambio de una monarquía absolutista a una monarquía constitucional y paccionada. Derrocamiento de Jacobo II (último Rey católico en reinar en Inglaterra) por Guillermo de Orange. ¿Recuerdan el no taxation without representation de la Independencia de los EEUU?
Por mucho que se pretenda hacernos creer que debido a que tenemos más horas de sol somos de la manera que somos, que el carácter latino y no se cuantos tópicos y lugares comunes más influyen en que nos comportemos así ello no se volverá automáticamente en verdad. Incuso de manera frívola se mezclan las morales religiosas; en el norte de Europa reina la moral calvinista, más centrada en el esfuerzo, y en los países del sur la moral católica de toda la vida, más paternalista. Nunca había visto un esfuerzo tan despreciativo a lo que debería ser una explicación basada en todos los matices que éste tipo de debates deben generar. Esa imperiosa necesidad de explicarlo todo con la sencillez que ni por asomo tiene la realidad, la cual es mucho más tozuda.
En España, como bien dijo Azaña, existen unas élites extractivas que acampan en las instituciones clave del Estado desde muy antiguo y que no permiten que haya toda la inclusividad tanto económica como política que permita tener una sociedad más igualitaria y cohesionada. Todavía existen arduas batallas judiciales por la herencia de títulos nobiliarios, todavía la gran mayoría de puestos claves en las Instituciones del Estado son ocupados por personajes con apellidos interminables y todavía los negocios son controlados por los Botín, Entrecanales, Del Pino, Carulla, Fainé, Koplowitz, etc. ¿Y pretenden hacernos creer que en éste país rige la igualdad de oportunidades?
En España los ricos se han hecho más ricos y los pobres se han hecho más pobres con la Recesión Económica que hemos vivido. Y la sensación es que la clase política se ha dedicado a utilizar el BOE como instrumento para la devolución de favores (alguien les tiene que pagar las campañas) independientemente de si se trataba del PSOE (recuerden el indulto a Alfredo Saéz como homenaje póstumo a la buena gestión política) o del PP (vamos a indemnizar a Escal UGS por su gran contribución en el almacén de gas Castor con 1350 MEUR, ¡gracias por los servicios prestados Florentino Pérez!).
Poco a poco se va viendo quién es quién en éste juego de máscaras. Los sinvergüenzas patriotas de pulsera se van viendo quienes. Aquéllos cuya única patria es su dinero y luego se dan el lujo de predicar con el tipo de vida que debemos llevar. Los mismos que ayer eran el ejemplo hoy son unos apestados.
Hasta que España no haga esa tabula rasa que hizo Inglaterra ante quienes despóticamente pretenden gobernar el país seguiremos sin levantar cabeza y Hacienda no seremos todos, Hacienda seremos los pocos tontos que paguemos impuestos.
Aunque tened por seguro que los mismos que eluden o defraudan impuestos en España son los primeros en llamar al Ayuntamiento de su municipio si hay un pequeño bache en el asfalto de su calle. Contradicciones de la vida.
diumenge, 10 d’abril del 2016
El derecho como norma moral mínima
Constantemente asistimos a interesantes y arduos debates sobre qué es el Derecho, para qué debe servir, qué debe castigar, qué debe incentivar y, en definitiva, cual es la finalidad instrínseca de las normas que nos damos como sociedad en un determinado momento concreto.
El Derecho, entendido como todas aquellas normas e instituciones que regulan la conducta humana, sirve, como oí de un gran jurista, para hacer Justicia y para mantener un determinado orden social. Siempre podremos enmarcarlo dentro de éstas dos variables.
Efectivamente si preguntamos a diez personas distintas qué significa para ellas la Justicia tendremos diez respuestas distintas, cada una de ellas basada en la subjetividad de un valor tan esencial. ¿Y qué es la Justicia? Dos destellos doctrinales; algunos entienden que justicia es dar a cada uno lo suyo, dar lo justo o correcto con respecto a la asignación de bienes en una sociedad (Aristóteles), entendida como justicia distributiva. Otros en cambio entienden que Justicia es tratar al prójimo según sus capacidades y, sobretodo, según sus necesidades (Marx). Si alguien ha hecho un esfuerzo verdadero para elaborar una teoría sobre la Justicia ese ha sido John Rawls en su célebre 'Teoría de la Justicia'.
¿Y qué relación guarda el Derecho con la Justicia material? A menudo en los ámbitos jurídicos se afirma que no importa la verdad material (lo que realmente ha sucedido) sino que lo que realmente importa es la verdad judicial (lo que realmente se pueda acreditar en sede judicial con pruebas fehacientes). Por ello no hay que confundir la Ley (normativa en vigor en un determinado momento), la Justicia (entendida como material, no judicial) y la Administración de Justicia (impartida por Jueces y Tribunales que deben interpretar la Ley e intentar, en la medida de lo posible, ser justos en sus resoluciones. Ardua tarea.
Por ello en opinión del que escribe el Derecho se configura como una suerte de norma moral mínima de una determinada sociedad. Y el ejemplo más demostrativo es el Código Penal. Si nos fijamos en cualquier norma penal de cualquier nación podemos valorar qué concepto social se tiene de la dignidad, qué valor dan a la vida, a la integridad física, al patrimonio, a la competencia empresarial, etc.
Derecho, Justicia, Administración de Justicia, interpretaciones de la norma, separación de poderes, ello son elementos esenciales para que exista un verdadero Estado de Derecho que sea eficaz.
dissabte, 19 de març del 2016
UE. ¿El valor de tener valores?
Se hace verdaderamente duro reconocerlo pero los europeos no hemos
aprendido de nuestro pasado, por ello estamos condenados a repetirlo.
Guerras Santas, Guerras Napoleónicas, Guerras Coloniales, 2 Guerras
Mundiales, ¿Y para qué?
Es extremadamente desolador reconocer que entre Idomeini, el campo de concentración radicado en Grecia para que los mal denominados refugiados, que no dejan de ser seres humanos, malvivan, y Dachau, por citar un campo de concentración nazi, hay pocas diferencias.
¿Y la violencia? ¿Y los trabajos forzados? Pensarán muchos. Llegar desde tu casa a un campo de concentración, cruzar el Mar Mediterráneo (si lo has conseguido), aguantar las condiciones climatológicas adversas, ¿Eso no es violencia? Negar el derecho que asiste a toda persona que huye de un conflicto, ¿Eso no es violencia? Yo diría que es algo más que violencia, es una suerte de tortura permitida y tolerada desde las Instituciones europeas, que son las que tienen los recursos para que lo que está sucediendo tenga fin.
Mucha memoria habría que hacer. ¿Quién no conoce a algún familiar o amigo que ha tenido que refugiarse en algún momento de su vida? Franceses, españoles, austríacos, alemanes, británicos, húngaros, eslovenos, polacos, italianos... Todos ellos tienen en común que en algún momento de la historia, por algún tipo de conflicto, han tenido que huir a terceros países y pedir asilo político.
¿El trato ha sido el mismo? ¿Qué hubieran dicho los alemanes si los EEUU no hubieran acogido a tantos refugiados durante la II Guerra Mundial? ¿Y la creación del Estado judío? ¿No fue una obra que al margen de toda la polémica fue una muestra de solidaridad con un pueblo que históricamente había sido perseguido? ¿Qué me dicen de los primeros pobladores de Norteamérica, no fueron personas que se desplazaron desde Reino Unido e Irlanda? ¿Alguien les denegó la entrada? ¿Y de todos los países integrantes de la URSS que muchos de ellos son los más beligerantes con la entrada de refugiados? ¿Conocemos nuestra historia? ¿Vamos a permitir que la derecha más xenófoba, recalcitrante e intolerante dicte nuestras políticas migratorias?
El acuerdo suscrito entre la Unión Europe y Turquía ha venido a demostrar que nuestra prepotencia y nuestra ignorancia histórica no conocen límites. Tampoco nuestro cinismo como organización supranacional que se permite el lujo de disponer en sus Tratados fundacionales que el respeto por los derechos humanos y por los derechos civiles y políticos son su piedra angular. Grandilocuencia en las Leyes y en las palabras, vergüenza absoluta en los hechos.
El juicio de la historia no prescribe nunca y estamos creando las condiciones necesarias para un conflicto entre pueblos generado por personas que precisamente no creen en la tolerancia, ni en la solidaridad, ni en la fraternidad entre los pueblos, ni en la cooperación internacional, un conflicto que generará resentimientos futuros y que, si en algún momento somos nosotros los que estamos en dificultades (que lo estaremos) nos giren la espalda y nos den la misma receta que nosotros estamos prescribiendo.
Parece que lo único que interesa, y mucho, es la geopolítica y la geoestrategia. Rusia jamás va a dar un paso en falso en Siria, tiene su única base militar marítima en el puerto del Tartus. Los EEUU y sus aliados (entre ellos la UE) han alimentado a los rebeldes en Siria financiándolos y facilitando material bélico y ahora la criatura se ha hecho demasiado grande. Arabia Saudí y Qatar son los más grandes financiadores del DAESH y no están dispuestas a que Irán, Iraq y Siria tengan regímenes colaboradores y así puedan tener sus recursos naturales salida directa al mar. El precio del petróleo se mantiene artificialmente bajo por los efectos negativos que su depreciación tiene para Estados o grupos armados que dependen directamente de esa materia prima. Y mientras el 'divide et impera' es la política militar que se sigue cual religión.
Quizá lo único que interese sean las intuiciones expresadas en el último párrafo y el Gas y el Petróleo manden mucho más y pasen automáticamente por encima de las vidas humanas que se hallan en peligro y por ello huyen a otros territorios a buscar una vida mejor.
¿Es que el nomadismo no es una práctica en uso desde la Prehistoria? ¿Y precisamente los europeos cometeremos la incoherencia histórica de coartarla?
Es extremadamente desolador reconocer que entre Idomeini, el campo de concentración radicado en Grecia para que los mal denominados refugiados, que no dejan de ser seres humanos, malvivan, y Dachau, por citar un campo de concentración nazi, hay pocas diferencias.
¿Y la violencia? ¿Y los trabajos forzados? Pensarán muchos. Llegar desde tu casa a un campo de concentración, cruzar el Mar Mediterráneo (si lo has conseguido), aguantar las condiciones climatológicas adversas, ¿Eso no es violencia? Negar el derecho que asiste a toda persona que huye de un conflicto, ¿Eso no es violencia? Yo diría que es algo más que violencia, es una suerte de tortura permitida y tolerada desde las Instituciones europeas, que son las que tienen los recursos para que lo que está sucediendo tenga fin.
Mucha memoria habría que hacer. ¿Quién no conoce a algún familiar o amigo que ha tenido que refugiarse en algún momento de su vida? Franceses, españoles, austríacos, alemanes, británicos, húngaros, eslovenos, polacos, italianos... Todos ellos tienen en común que en algún momento de la historia, por algún tipo de conflicto, han tenido que huir a terceros países y pedir asilo político.
¿El trato ha sido el mismo? ¿Qué hubieran dicho los alemanes si los EEUU no hubieran acogido a tantos refugiados durante la II Guerra Mundial? ¿Y la creación del Estado judío? ¿No fue una obra que al margen de toda la polémica fue una muestra de solidaridad con un pueblo que históricamente había sido perseguido? ¿Qué me dicen de los primeros pobladores de Norteamérica, no fueron personas que se desplazaron desde Reino Unido e Irlanda? ¿Alguien les denegó la entrada? ¿Y de todos los países integrantes de la URSS que muchos de ellos son los más beligerantes con la entrada de refugiados? ¿Conocemos nuestra historia? ¿Vamos a permitir que la derecha más xenófoba, recalcitrante e intolerante dicte nuestras políticas migratorias?
El acuerdo suscrito entre la Unión Europe y Turquía ha venido a demostrar que nuestra prepotencia y nuestra ignorancia histórica no conocen límites. Tampoco nuestro cinismo como organización supranacional que se permite el lujo de disponer en sus Tratados fundacionales que el respeto por los derechos humanos y por los derechos civiles y políticos son su piedra angular. Grandilocuencia en las Leyes y en las palabras, vergüenza absoluta en los hechos.
El juicio de la historia no prescribe nunca y estamos creando las condiciones necesarias para un conflicto entre pueblos generado por personas que precisamente no creen en la tolerancia, ni en la solidaridad, ni en la fraternidad entre los pueblos, ni en la cooperación internacional, un conflicto que generará resentimientos futuros y que, si en algún momento somos nosotros los que estamos en dificultades (que lo estaremos) nos giren la espalda y nos den la misma receta que nosotros estamos prescribiendo.
Parece que lo único que interesa, y mucho, es la geopolítica y la geoestrategia. Rusia jamás va a dar un paso en falso en Siria, tiene su única base militar marítima en el puerto del Tartus. Los EEUU y sus aliados (entre ellos la UE) han alimentado a los rebeldes en Siria financiándolos y facilitando material bélico y ahora la criatura se ha hecho demasiado grande. Arabia Saudí y Qatar son los más grandes financiadores del DAESH y no están dispuestas a que Irán, Iraq y Siria tengan regímenes colaboradores y así puedan tener sus recursos naturales salida directa al mar. El precio del petróleo se mantiene artificialmente bajo por los efectos negativos que su depreciación tiene para Estados o grupos armados que dependen directamente de esa materia prima. Y mientras el 'divide et impera' es la política militar que se sigue cual religión.
Quizá lo único que interese sean las intuiciones expresadas en el último párrafo y el Gas y el Petróleo manden mucho más y pasen automáticamente por encima de las vidas humanas que se hallan en peligro y por ello huyen a otros territorios a buscar una vida mejor.
¿Es que el nomadismo no es una práctica en uso desde la Prehistoria? ¿Y precisamente los europeos cometeremos la incoherencia histórica de coartarla?
diumenge, 28 de febrer del 2016
¿El móvil lo es todo?
Ésta
semana se ha celebrado el Mobile World Congress en Barcelona cuyo
reclamo publicitario en carteles repartidos por toda la ciudad ha
sido: 'The mobile is everything' (el móvil lo es todo). ¿Realmente
lo es todo?
A la luz de los acontecimientos parece que la fiebre por los dispositivos móviles y la era digital se han convertido en una suerte de casi nueva religión. Hemos asistido impávidos a como se utilizaba el pretexto de dar la mejor imagen de Barcelona para coartar un derecho fundamental como el derecho a huelga que asiste a todos los trabajadores. Probablemente los fabricantes del telefonía no están acostumbrados a eso de las huelgas en fábricas como por ejemplo Foxconn.
¿Qué precio es el que está dispuesta a pagar una ciudad como Barcelona para atraer éste tipo de Congresos? ¿Los potenciales beneficios que genera éste tipo de actividades compensan los costes que se deben asumir? ¿Quienes son los que realmente ganan? ¿Mostrar una crítica, por pequeña que sea, ya te convierte en contrario a éstos acontecimientos?
Son muchas las voces que reclaman que la industria de los dispositivos móviles comience a ser sostenible y respete los Derechos Humanos de todos los trabajadores que participan en la cadena de producción. Desde la extracción del mineral imprescindible para la producción, el coltán, sobre el que penden múltiples investigaciones de explotación infantil, hasta que se coloca en el estante el dispositivo móvil en cuestión. Hasta que no tengamos la certeza de que no hay sangre en nuestro móvil deberíamos, como consumidores, ser enérgicos en reclamar mejores condiciones laborales para los trabajadores que fabrican nuestros móviles.
¿O es que para que los estómagos insaciables de Occidente puedan estar a la última en tecnología se deben explotar a personas en Oriente y tener una nula o escasa sensibilidad por el equilibrio medioambiental de sus ecosistemas? ¿Estamos dispuestos a mirar constantemente hacia otro lado mientras engrosamos los beneficios de una industria totalmente insostenible? ¿Quién puede soportar la fiebre tecnológica actual en un planeta con unos recursos minerales limitados?
No he oído ni un solo debate en el Congreso que tratara sobre éstas importantes cuestiones. Y mientras ello no sea así mostraré mi crítica a que ciudades como Barcelona acojan acontecimientos de ésta industria.
Normalmente se tachan éste tipo de reflexiones de exageradas, inoportunas y fuera de contexto pero conviene ser taxativos y enérgicos con algo que se sabe y se ha demostrado; la industria tecnológica es insostenible en su configuración actual. ¿Se imaginan que los ciudadanos indios quisieran, algún día, gozar de la misma tecnología que un ciudadano alemán? ¿Nos hemos parado a pensar la huella ambiental que genera ésta industria? Quizá estamos demasiado ocupados y boquiabiertos con las gafas de realidad virtual y nuestro debate legítimo es si entra demasiada luz o si la experiencia compensa comprar unas.
¡Cuanta demagogia! Dirán algunos. ¡Eres un populista! Se quejarán otros. ¡Si no quieres el Congreso deja que lo organicemos nosotros! Argumentarán ciertas gentes de otros lugares.
Hay que criticar de una manera constructiva que toda una ciudad deba adaptarse (e incluso rebajarse) a las exigencias de la Asociación que lo organiza y pasemos por alto el hecho de que existen legislaciones y normativas que por muchos beneficios que se generen no pueden pasarse por alto.
Baste recordar que si disponemos de la jornadalaboral de 8 horas fue porque hubo obreros que no sólo se jugaron elsueldo sino la vida en la Barcelona de 1919 en La Canadiense. No debe sino preocuparnos que se intente criminalizar a una huelga en aras al éxito de un Congreso. ¡En aquella ocasión fueron 44 días de huelga y aquí nos rasgamos las vestiduras por 2! ¡Y con servicios mínimos incluídos!
Y ésto no es un o estás conmigo o estás contra mi.
A la luz de los acontecimientos parece que la fiebre por los dispositivos móviles y la era digital se han convertido en una suerte de casi nueva religión. Hemos asistido impávidos a como se utilizaba el pretexto de dar la mejor imagen de Barcelona para coartar un derecho fundamental como el derecho a huelga que asiste a todos los trabajadores. Probablemente los fabricantes del telefonía no están acostumbrados a eso de las huelgas en fábricas como por ejemplo Foxconn.
¿Qué precio es el que está dispuesta a pagar una ciudad como Barcelona para atraer éste tipo de Congresos? ¿Los potenciales beneficios que genera éste tipo de actividades compensan los costes que se deben asumir? ¿Quienes son los que realmente ganan? ¿Mostrar una crítica, por pequeña que sea, ya te convierte en contrario a éstos acontecimientos?
Son muchas las voces que reclaman que la industria de los dispositivos móviles comience a ser sostenible y respete los Derechos Humanos de todos los trabajadores que participan en la cadena de producción. Desde la extracción del mineral imprescindible para la producción, el coltán, sobre el que penden múltiples investigaciones de explotación infantil, hasta que se coloca en el estante el dispositivo móvil en cuestión. Hasta que no tengamos la certeza de que no hay sangre en nuestro móvil deberíamos, como consumidores, ser enérgicos en reclamar mejores condiciones laborales para los trabajadores que fabrican nuestros móviles.
¿O es que para que los estómagos insaciables de Occidente puedan estar a la última en tecnología se deben explotar a personas en Oriente y tener una nula o escasa sensibilidad por el equilibrio medioambiental de sus ecosistemas? ¿Estamos dispuestos a mirar constantemente hacia otro lado mientras engrosamos los beneficios de una industria totalmente insostenible? ¿Quién puede soportar la fiebre tecnológica actual en un planeta con unos recursos minerales limitados?
No he oído ni un solo debate en el Congreso que tratara sobre éstas importantes cuestiones. Y mientras ello no sea así mostraré mi crítica a que ciudades como Barcelona acojan acontecimientos de ésta industria.
Normalmente se tachan éste tipo de reflexiones de exageradas, inoportunas y fuera de contexto pero conviene ser taxativos y enérgicos con algo que se sabe y se ha demostrado; la industria tecnológica es insostenible en su configuración actual. ¿Se imaginan que los ciudadanos indios quisieran, algún día, gozar de la misma tecnología que un ciudadano alemán? ¿Nos hemos parado a pensar la huella ambiental que genera ésta industria? Quizá estamos demasiado ocupados y boquiabiertos con las gafas de realidad virtual y nuestro debate legítimo es si entra demasiada luz o si la experiencia compensa comprar unas.
¡Cuanta demagogia! Dirán algunos. ¡Eres un populista! Se quejarán otros. ¡Si no quieres el Congreso deja que lo organicemos nosotros! Argumentarán ciertas gentes de otros lugares.
Hay que criticar de una manera constructiva que toda una ciudad deba adaptarse (e incluso rebajarse) a las exigencias de la Asociación que lo organiza y pasemos por alto el hecho de que existen legislaciones y normativas que por muchos beneficios que se generen no pueden pasarse por alto.
Baste recordar que si disponemos de la jornadalaboral de 8 horas fue porque hubo obreros que no sólo se jugaron elsueldo sino la vida en la Barcelona de 1919 en La Canadiense. No debe sino preocuparnos que se intente criminalizar a una huelga en aras al éxito de un Congreso. ¡En aquella ocasión fueron 44 días de huelga y aquí nos rasgamos las vestiduras por 2! ¡Y con servicios mínimos incluídos!
Y ésto no es un o estás conmigo o estás contra mi.
diumenge, 21 de febrer del 2016
La Unión Europea. ¿Una historia de amor?
Seres
humanos muriendo cada día en el Mediterráneo, la Unión Europea
(UE) mirando hacia otro lado y David Cameron amenazando con que Gran
Bretaña se marche si no le hacemos determinadas concesiones.
Para comprender mejor donde nos encontramos y hacia donde corremos el riesgo de ir baste con hacer un resumen muy conciso del dónde venimos. Aún pudiendo parecer simplista pero siempre con el objetivo de contextualizar mejor la problemática europea actual.
La historia de los pueblos europeos siempre ha estado marcado por las contiendas bélicas y la sangre derramada entre vecinos. En 1648 la Paz de Westfalia divide los Estados europeos en católicos y protestantes. Los Siglos XVII, XVIII, XIX y XX son una batalla continua entre los -ya sí- Estados nación europeos con su máximo exponente en la II Guerra Mundial (1939-1945).
Si por algo nos hemos caracterizado los europeos ha sido por una necesidad forzada por las circunstancias a tener que refugiarnos en otros países o territorios más seguros que en el que nos hallábamos (la Guerra Civil española es un buen ejemplo). Podría parecer que debíamos crear estructuras para proteger y mejorar el bienestar de las personas con el nuevo 'New Deal' pero en los inicios cualquier organización supranacional creada por los europeos respondió a estrictos intereses económicos y/o geopolíticos.
En el año 1951 se crea la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) entre varios países para hacer más sencillo el comercio transfronterizo de dichas materias primas. Era una Comunidad eminentemente económica y por puros intereses económicos.
Por los albores del 1957 se acuña la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EUROATOM) en un contexto de guerra fría y de alta preocupación por la escalada nuclear con claros intereses nucleares.
Éstas dos organizaciones se fusionan con el Tratado de Roma de 1957 el cual crea la Comunidad Económica Europea (CEE) con un carácter marcadamente económico. Las mercancías debían poder circular libremente por todos los Estados Miembros sin restricciones.
Allá por el 1986 se produce la creación, ahora oficial, del mercado único modificando el Tratado de Roma mediante el Acta Única Europea. En el 1993 pasa a denominarse Comunidad Económica Europea para no sólo tener en cuenta lo económico sino lo político. Es el famoso Tratado de Maastricht que también pondría la primera piedra para la creación de una moneda única. Eran tiempos ilusionantes tras la caída del muro de Berlín en 1991.
Los Tratados de Amsterdam (1999), Niza (2003) y Lisboa (2009) vinieron a confirmar que la Unión Europea pasaba a ser no sólo una unión en lo económico sino también en lo político mediante una cooperación multilateral, unas competencias compartidas y, sobretodo, tenía en cuenta las personas, últimos titulares de cualquier acuerdo, estableciendo la libre circulación de personas por la UE y el libre establecimiento laboral en el país que mejor conviniera. Por primera vez podíamos sentir que no eramos ciudadanos de nuestro Estado (o naciones dentro de los mismos) podíamos pensar con una dimensión europea, sentirnos orgullosos de pertenecer a una organización supranacional con más de 500 millones de habitantes. Unos Estados Unidos de Europa.
Todo parecía demasiado bonito para ser cierto y en los últimos años han aparecido los demonios de la UE. Han tenido un altavoz demasiado alto aquellos que buscan coartar la convivencia con la doctrina del miedo. Se ha sido poco enérgico ante las faltas de solidaridad. Algo que históricamente nos repugnaba que fue el robo sistemático de bienes y joyas a judíos durante la II GM ahora lo permitimos y casi lo vemos normal con los refugiados.
¿Somos conscientes que pertenecemos a familias las cuales en algún momento de su vida alguno de sus miembros se ha debido de refugiar? ¿Tenemos la suficiente empatia como para no dejar morir a seres humanos en nuestras costas? ¿Qué moral es la que nos permite mirar hacia otro lado? ¿Un puñado de votos deben impedir que se actúe de una manera coordinada y eficaz?
Personalmente ver documentales de ésta naturaleza a mi me heló el alma. No pude sino sentir vergüenza de pertenecer a la Unión Europea, una organización que tiene grandes definiciones y elocuencias en sus Tratados, una gran capacidad para conmover con la redacción de los Tratados. Una ilusión de que ya que históricamente hemos sido personas que han sufrido la guerra y la misera a nuestro alrededor ahora no lo permitiríamos en nuestros prójimos. Algo muy bíblico y de pura lógica.
Y lo más grave de toda ésta situación es que uno de los Estados más ricos del mundo, el Reino Unido, ha pedido ciertas concesiones en medio de todo éste mar revuelto. Dicen que es cuando se puede pescar mejor, cuando las aguas están revueltas. Ante uno de los ejercicios de soberbia, cinismo e insolidaridad más grandes que se recuerdan David Cameron fue ésta semana a las Instituciones europeas a pedir que por ejemplo se limitara la libre circulación de personas en su territorio. O que los trabajadores de otros países no tuvieran las mismas coberturas sociales. En fin, pide un trato de favor, un me quedo para lo bueno pero no quiero nada de lo malo.
¿Cual es la línea semántica y práctica que separa una concesión de un privilegio?
Con el Sr. Cameron deberíamos ser muy taxativos. O éstas a las duras o a las maduras. El precedente que se puede crear puede ser el inicio del fin de la UE. ¿Usted quiere restringir la entrada de ciudadanos europeos a su territorio? Perfecto, sepa que a partir de ahora los productos de sus empresas si quieren entrar a mi país van a tener que pagar los mismos aranceles que Taiwan. Yo no tendría ningún problema en que se marchen por las vías democráticas pero que no exijan privilegios.
Que en el mismo momento histórico estemos debatiendo sobre qué respuesta humanitaria debería dar la Unión Europea a todas esas personas con nombres, apellidos y una historia que contar que mueren cruzando el Mar Mediterráneo, en muchas ocasiones víctimas de mafiosos sin escrúpulos y las concesiones que la UE debe dar a Gran Bretaña para que David Cameron pueda defender el sí a un referendum sobre su permanencia en la UE es algo altamente preocupante. De una falta de conciencia manifiesta. De una ética escasa, débil o directamente inexistente.
Ya saben aquello que dicen de “Quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo”.
¿Tendremos tanta amnesia como para repetirlo?
Para comprender mejor donde nos encontramos y hacia donde corremos el riesgo de ir baste con hacer un resumen muy conciso del dónde venimos. Aún pudiendo parecer simplista pero siempre con el objetivo de contextualizar mejor la problemática europea actual.
La historia de los pueblos europeos siempre ha estado marcado por las contiendas bélicas y la sangre derramada entre vecinos. En 1648 la Paz de Westfalia divide los Estados europeos en católicos y protestantes. Los Siglos XVII, XVIII, XIX y XX son una batalla continua entre los -ya sí- Estados nación europeos con su máximo exponente en la II Guerra Mundial (1939-1945).
Si por algo nos hemos caracterizado los europeos ha sido por una necesidad forzada por las circunstancias a tener que refugiarnos en otros países o territorios más seguros que en el que nos hallábamos (la Guerra Civil española es un buen ejemplo). Podría parecer que debíamos crear estructuras para proteger y mejorar el bienestar de las personas con el nuevo 'New Deal' pero en los inicios cualquier organización supranacional creada por los europeos respondió a estrictos intereses económicos y/o geopolíticos.
En el año 1951 se crea la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) entre varios países para hacer más sencillo el comercio transfronterizo de dichas materias primas. Era una Comunidad eminentemente económica y por puros intereses económicos.
Por los albores del 1957 se acuña la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EUROATOM) en un contexto de guerra fría y de alta preocupación por la escalada nuclear con claros intereses nucleares.
Éstas dos organizaciones se fusionan con el Tratado de Roma de 1957 el cual crea la Comunidad Económica Europea (CEE) con un carácter marcadamente económico. Las mercancías debían poder circular libremente por todos los Estados Miembros sin restricciones.
Allá por el 1986 se produce la creación, ahora oficial, del mercado único modificando el Tratado de Roma mediante el Acta Única Europea. En el 1993 pasa a denominarse Comunidad Económica Europea para no sólo tener en cuenta lo económico sino lo político. Es el famoso Tratado de Maastricht que también pondría la primera piedra para la creación de una moneda única. Eran tiempos ilusionantes tras la caída del muro de Berlín en 1991.
Los Tratados de Amsterdam (1999), Niza (2003) y Lisboa (2009) vinieron a confirmar que la Unión Europea pasaba a ser no sólo una unión en lo económico sino también en lo político mediante una cooperación multilateral, unas competencias compartidas y, sobretodo, tenía en cuenta las personas, últimos titulares de cualquier acuerdo, estableciendo la libre circulación de personas por la UE y el libre establecimiento laboral en el país que mejor conviniera. Por primera vez podíamos sentir que no eramos ciudadanos de nuestro Estado (o naciones dentro de los mismos) podíamos pensar con una dimensión europea, sentirnos orgullosos de pertenecer a una organización supranacional con más de 500 millones de habitantes. Unos Estados Unidos de Europa.
Todo parecía demasiado bonito para ser cierto y en los últimos años han aparecido los demonios de la UE. Han tenido un altavoz demasiado alto aquellos que buscan coartar la convivencia con la doctrina del miedo. Se ha sido poco enérgico ante las faltas de solidaridad. Algo que históricamente nos repugnaba que fue el robo sistemático de bienes y joyas a judíos durante la II GM ahora lo permitimos y casi lo vemos normal con los refugiados.
¿Somos conscientes que pertenecemos a familias las cuales en algún momento de su vida alguno de sus miembros se ha debido de refugiar? ¿Tenemos la suficiente empatia como para no dejar morir a seres humanos en nuestras costas? ¿Qué moral es la que nos permite mirar hacia otro lado? ¿Un puñado de votos deben impedir que se actúe de una manera coordinada y eficaz?
Personalmente ver documentales de ésta naturaleza a mi me heló el alma. No pude sino sentir vergüenza de pertenecer a la Unión Europea, una organización que tiene grandes definiciones y elocuencias en sus Tratados, una gran capacidad para conmover con la redacción de los Tratados. Una ilusión de que ya que históricamente hemos sido personas que han sufrido la guerra y la misera a nuestro alrededor ahora no lo permitiríamos en nuestros prójimos. Algo muy bíblico y de pura lógica.
Y lo más grave de toda ésta situación es que uno de los Estados más ricos del mundo, el Reino Unido, ha pedido ciertas concesiones en medio de todo éste mar revuelto. Dicen que es cuando se puede pescar mejor, cuando las aguas están revueltas. Ante uno de los ejercicios de soberbia, cinismo e insolidaridad más grandes que se recuerdan David Cameron fue ésta semana a las Instituciones europeas a pedir que por ejemplo se limitara la libre circulación de personas en su territorio. O que los trabajadores de otros países no tuvieran las mismas coberturas sociales. En fin, pide un trato de favor, un me quedo para lo bueno pero no quiero nada de lo malo.
¿Cual es la línea semántica y práctica que separa una concesión de un privilegio?
Con el Sr. Cameron deberíamos ser muy taxativos. O éstas a las duras o a las maduras. El precedente que se puede crear puede ser el inicio del fin de la UE. ¿Usted quiere restringir la entrada de ciudadanos europeos a su territorio? Perfecto, sepa que a partir de ahora los productos de sus empresas si quieren entrar a mi país van a tener que pagar los mismos aranceles que Taiwan. Yo no tendría ningún problema en que se marchen por las vías democráticas pero que no exijan privilegios.
Que en el mismo momento histórico estemos debatiendo sobre qué respuesta humanitaria debería dar la Unión Europea a todas esas personas con nombres, apellidos y una historia que contar que mueren cruzando el Mar Mediterráneo, en muchas ocasiones víctimas de mafiosos sin escrúpulos y las concesiones que la UE debe dar a Gran Bretaña para que David Cameron pueda defender el sí a un referendum sobre su permanencia en la UE es algo altamente preocupante. De una falta de conciencia manifiesta. De una ética escasa, débil o directamente inexistente.
Ya saben aquello que dicen de “Quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo”.
¿Tendremos tanta amnesia como para repetirlo?
dissabte, 30 de gener del 2016
De Botines e Infantas
Imagínese
que usted es una infanta de España y se le ocurre montar una empresa
al 50% con su marido que es el Duque de Palma y la denomina Aizoon
tras haber trabajado los dos anteriormente en La Caixa.
Imagínese que esa empresa ha recibido fondos, mediante facturas falsas, de un Instituto denominado Nóos que a su vez firmaba convenios con administraciones públicas para celebrar unas jornadas sobre el deporte a razón de 1 millón de euros por día de media.
Imagine por un instante que esos fondos son investigados y, finalmente, el juez instructor (quién investiga) ha decidido que hay indicios suficientes como para poder sospechar que se han podido producir determinados delitos; malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, soborno, delito fiscal, delito contra la Seguridad Social, falsedad en documento mercantil, etc.
Párese usted a pensar por un momento que han sufragado, usted y su marido, gastos personales con los fondos percibidos por la sociedad Aizoon, de la cual usted es titular de un 50% tras haber trabajado en una entidad de una reconocida solvencia como La Caixa siendo, nada más y nada menos, que directora del Área Internacional de la Fundación Bancaria. Ahí es nada. Naturalmente no se han declarado a la Hacienda Pública, que sí somos todos.
Caiga usted en la cuenta que en un proceso penal pueden acusar, muy resumidamente; la víctima o el perjudicado, en éste caso debería defender los intereses de la Hacienda Pública la abogada del Estado (que ha dicho que Hacienda no somos todos), la Fiscalía, que se encarga de velar por el interés público, aunque en éste caso parece más bien abogado de la Infanta, y nos queda la acusación popular, que defiende unos intereses generalmente de los perjudicados por el delito.
Imagine que ni la Abogacía del Estado ni la Fiscalía ven indicios de delito en la actuación de, como mínimo, una beneficiaria a título lucrativo (gozaba y disfrutaba de los fondos de Aizoon) de la trama. Que es titular a un 50% de una sociedad que presumiblemente ha cometido delitos fiscales, de falsedad en documento mercantil, etc. Únicamente la acusación popular mantiene la acusación hacia ti.
Deténgase a meditar el hecho que supone que los abogados defensores, profesionales de alta talla, utilizan la estrategia procesal de rebajar a la mayor de las inutilidades a la Infanta, haciéndonos entender que no es más que una mujer florero y que, pobrecita, todo lo hacía por un amor irracional que la encegaba.
Imagínese que la única tesis en la que se apoya es en una doctrina llamada Botín que básicamente consiste en que si la única acusación es la popular cuando los intereses son públicos se deberá sobreseer el caso. Botín, 3 directivos y 20 clientes se salvaron tras utilizar el Banco Santander como lavadora para blanquear dinero y no pagar un duro a Hacienda. Esa Sentencia del Tribunal Supremo tuvo 7 votos particulares de Magistrados que discreparon de sus colegas. Lo primero es que una única sentencia en nuestro país no crea doctrina y lo segundo es que fue matizada por la Sentencia del caso Atutxa.
Medite por unos instantes el cómo los tiempos han cambiado a todos los niveles y pregúntese si no nos están tratando como estúpidos.
Imagínese que esa empresa ha recibido fondos, mediante facturas falsas, de un Instituto denominado Nóos que a su vez firmaba convenios con administraciones públicas para celebrar unas jornadas sobre el deporte a razón de 1 millón de euros por día de media.
Imagine por un instante que esos fondos son investigados y, finalmente, el juez instructor (quién investiga) ha decidido que hay indicios suficientes como para poder sospechar que se han podido producir determinados delitos; malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, soborno, delito fiscal, delito contra la Seguridad Social, falsedad en documento mercantil, etc.
Párese usted a pensar por un momento que han sufragado, usted y su marido, gastos personales con los fondos percibidos por la sociedad Aizoon, de la cual usted es titular de un 50% tras haber trabajado en una entidad de una reconocida solvencia como La Caixa siendo, nada más y nada menos, que directora del Área Internacional de la Fundación Bancaria. Ahí es nada. Naturalmente no se han declarado a la Hacienda Pública, que sí somos todos.
Caiga usted en la cuenta que en un proceso penal pueden acusar, muy resumidamente; la víctima o el perjudicado, en éste caso debería defender los intereses de la Hacienda Pública la abogada del Estado (que ha dicho que Hacienda no somos todos), la Fiscalía, que se encarga de velar por el interés público, aunque en éste caso parece más bien abogado de la Infanta, y nos queda la acusación popular, que defiende unos intereses generalmente de los perjudicados por el delito.
Imagine que ni la Abogacía del Estado ni la Fiscalía ven indicios de delito en la actuación de, como mínimo, una beneficiaria a título lucrativo (gozaba y disfrutaba de los fondos de Aizoon) de la trama. Que es titular a un 50% de una sociedad que presumiblemente ha cometido delitos fiscales, de falsedad en documento mercantil, etc. Únicamente la acusación popular mantiene la acusación hacia ti.
Deténgase a meditar el hecho que supone que los abogados defensores, profesionales de alta talla, utilizan la estrategia procesal de rebajar a la mayor de las inutilidades a la Infanta, haciéndonos entender que no es más que una mujer florero y que, pobrecita, todo lo hacía por un amor irracional que la encegaba.
Imagínese que la única tesis en la que se apoya es en una doctrina llamada Botín que básicamente consiste en que si la única acusación es la popular cuando los intereses son públicos se deberá sobreseer el caso. Botín, 3 directivos y 20 clientes se salvaron tras utilizar el Banco Santander como lavadora para blanquear dinero y no pagar un duro a Hacienda. Esa Sentencia del Tribunal Supremo tuvo 7 votos particulares de Magistrados que discreparon de sus colegas. Lo primero es que una única sentencia en nuestro país no crea doctrina y lo segundo es que fue matizada por la Sentencia del caso Atutxa.
Medite por unos instantes el cómo los tiempos han cambiado a todos los niveles y pregúntese si no nos están tratando como estúpidos.
dilluns, 28 de desembre del 2015
La cintura de la CUP y Junts pel Si (JxS)
El pensamiento de Ortega y Gasset disponía de un pilar fundamental el cual descansaba en la teoría de que “Yo soy yo y mi circunstancia”. Nuestra esencia debe, de alguna manera, adaptarse a las circunstancias que nos toca vivir y a los contextos en los cuales las mismas se producen. Mi yo no puede escapar de una afectación tan directa como las circunstancias en los que debe vivir y desenvolverse.
Es interesante mirar desde ese prisma la situación que está viviendo la CUP desde el mismo momento en que sus 10 diputados en el Parlament de Catalunya se han convertido en la clave, en la muleta, en la condición sin la cual no existe (parece) la investidura de Artur Mas (con 62 diputados). El bombardeo por tierra, mar y twiter del que hablaba Baños. Todos los ojos se han cernido sobre una formación peculiar y con unos ritmos de funcionamiento que han descolocado a muchos.
Ayer se produjo la tan ansiada Asamblea que debía, en principio, desbloquear la situación. Se trataba de decidir, en cuatro votaciones, cual de los escenarios era el más idóneo para la formación 'cupaire', en definitiva; sí o no a la investidura de Mas. La votación más importante arrojó un empate a 1515 votos. La CUP dividida y emplazando a Junts pel Sí a proponer una solución que “genere más consenso”.
¿Se está a la altura del contexto histórico? ¿Las dinámicas de funcionamiento de un partido político asambleario están agrietando 'el procés' o lo refuerzan? ¿Si las personas no son importantes por qué JxS no propone una alternativa? ¿A quién le falta más cintura, a la CUP, presa de sus contradicciones, o a JxS presa de su falta de alternativas?
Lamentablemente hay que acordarse de aquello que dijo el antiguo Presidente del Estado español, José María Aznar, cuando afirmó que antes de que se rompiera España se rompería Catalunya. Y aquí peleándonos como niños pequeños. Unos que quieren su candidato sí o sí y los otros que no calibran bien sus fuerzas (10 escaños frente a 62) y que además no proponen sino que dejan la iniciativa a JxS y se limitan, únicamente, a llevarlo a la Asemblea.
Muchos son los que están abrumados, descolocados, cansados, hastiados e incluso indignados con la falta de cintura de ambos partidos. Y pasa lo de siempre, que son los partidos políticos los que se permiten el lujo de interpretar el sentimiento del pueblo (parte de él) y el significado del voto de unos ciudadanos que lo único que quieren es que, de una vez, se llegue a un consenso que permita que se comience a gobernar de una vez. Bajar de sus respectivos burros, eso toca.
Y no olvidar la fuerza que dan 72 escaños independentistas.
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