Ésta
semana se ha celebrado el Mobile World Congress en Barcelona cuyo
reclamo publicitario en carteles repartidos por toda la ciudad ha
sido: 'The mobile is everything' (el móvil lo es todo). ¿Realmente
lo es todo?
A la luz de los acontecimientos parece que la
fiebre por los dispositivos móviles y la era digital se han
convertido en una suerte de casi nueva religión. Hemos asistido
impávidos a como se utilizaba el pretexto de dar la mejor imagen de
Barcelona para coartar un derecho fundamental como el derecho a
huelga que asiste a todos los trabajadores. Probablemente los
fabricantes del telefonía no están acostumbrados a eso de las
huelgas en
fábricas como por ejemplo Foxconn.
¿Qué precio es el
que está dispuesta a pagar una ciudad como Barcelona para atraer
éste tipo de Congresos? ¿Los potenciales beneficios que genera éste
tipo de actividades compensan los costes que se deben asumir?
¿Quienes son los que realmente ganan? ¿Mostrar una crítica, por
pequeña que sea, ya te convierte en contrario a éstos
acontecimientos?
Son muchas las voces que reclaman que la
industria de los dispositivos móviles comience a ser sostenible y
respete los Derechos Humanos de todos los trabajadores que participan
en la cadena de producción. Desde la extracción del mineral
imprescindible para la producción, el coltán, sobre el que penden
múltiples investigaciones de explotación infantil, hasta que se
coloca en el estante el dispositivo móvil en cuestión. Hasta que no
tengamos la
certeza de que no hay sangre en nuestro móvil deberíamos, como
consumidores, ser enérgicos en reclamar mejores condiciones
laborales para los trabajadores que fabrican nuestros móviles.
¿O
es que para que los estómagos insaciables de Occidente puedan estar
a la última en tecnología se deben explotar a personas en Oriente y
tener una nula o escasa sensibilidad por el equilibrio medioambiental
de sus ecosistemas? ¿Estamos dispuestos a mirar constantemente hacia
otro lado mientras engrosamos los beneficios de una industria
totalmente insostenible? ¿Quién puede soportar la fiebre
tecnológica actual en un planeta con unos recursos minerales
limitados?
No he oído ni un solo debate en el Congreso que
tratara sobre éstas importantes cuestiones. Y mientras ello no sea
así mostraré mi crítica a que ciudades como Barcelona acojan
acontecimientos de ésta industria.
Normalmente se tachan éste
tipo de reflexiones de exageradas, inoportunas y fuera de contexto
pero conviene ser taxativos y enérgicos con algo que se sabe y se ha
demostrado; la industria tecnológica es insostenible en su
configuración actual. ¿Se imaginan que los ciudadanos indios
quisieran, algún día, gozar de la misma tecnología que un
ciudadano alemán? ¿Nos hemos parado a pensar la huella ambiental
que genera ésta industria? Quizá estamos demasiado ocupados y
boquiabiertos con las gafas de realidad virtual y nuestro debate
legítimo es si entra demasiada luz o si la experiencia compensa
comprar unas.
¡Cuanta demagogia! Dirán algunos. ¡Eres un
populista! Se quejarán otros. ¡Si no quieres el Congreso deja que
lo organicemos nosotros! Argumentarán ciertas gentes de otros
lugares.
Hay que criticar de una manera constructiva que toda
una ciudad deba adaptarse (e
incluso rebajarse) a las exigencias de la Asociación que lo
organiza y pasemos por alto el hecho de que existen legislaciones y
normativas que por muchos beneficios que se generen no pueden pasarse
por alto.
Baste recordar que si disponemos de la jornadalaboral de 8 horas fue porque hubo obreros que no sólo se jugaron elsueldo sino la vida en la Barcelona de 1919 en La Canadiense. No debe
sino preocuparnos que se intente criminalizar a una huelga en aras al
éxito de un Congreso. ¡En aquella ocasión fueron 44 días de huelga y aquí nos rasgamos las vestiduras por 2! ¡Y con servicios mínimos incluídos!
Y ésto no es un o estás conmigo o
estás contra mi.
"En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario" George Orwell
diumenge, 28 de febrer del 2016
diumenge, 21 de febrer del 2016
La Unión Europea. ¿Una historia de amor?
Seres
humanos muriendo cada día en el Mediterráneo, la Unión Europea
(UE) mirando hacia otro lado y David Cameron amenazando con que Gran
Bretaña se marche si no le hacemos determinadas concesiones.
Para comprender mejor donde nos encontramos y hacia donde corremos el riesgo de ir baste con hacer un resumen muy conciso del dónde venimos. Aún pudiendo parecer simplista pero siempre con el objetivo de contextualizar mejor la problemática europea actual.
La historia de los pueblos europeos siempre ha estado marcado por las contiendas bélicas y la sangre derramada entre vecinos. En 1648 la Paz de Westfalia divide los Estados europeos en católicos y protestantes. Los Siglos XVII, XVIII, XIX y XX son una batalla continua entre los -ya sí- Estados nación europeos con su máximo exponente en la II Guerra Mundial (1939-1945).
Si por algo nos hemos caracterizado los europeos ha sido por una necesidad forzada por las circunstancias a tener que refugiarnos en otros países o territorios más seguros que en el que nos hallábamos (la Guerra Civil española es un buen ejemplo). Podría parecer que debíamos crear estructuras para proteger y mejorar el bienestar de las personas con el nuevo 'New Deal' pero en los inicios cualquier organización supranacional creada por los europeos respondió a estrictos intereses económicos y/o geopolíticos.
En el año 1951 se crea la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) entre varios países para hacer más sencillo el comercio transfronterizo de dichas materias primas. Era una Comunidad eminentemente económica y por puros intereses económicos.
Por los albores del 1957 se acuña la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EUROATOM) en un contexto de guerra fría y de alta preocupación por la escalada nuclear con claros intereses nucleares.
Éstas dos organizaciones se fusionan con el Tratado de Roma de 1957 el cual crea la Comunidad Económica Europea (CEE) con un carácter marcadamente económico. Las mercancías debían poder circular libremente por todos los Estados Miembros sin restricciones.
Allá por el 1986 se produce la creación, ahora oficial, del mercado único modificando el Tratado de Roma mediante el Acta Única Europea. En el 1993 pasa a denominarse Comunidad Económica Europea para no sólo tener en cuenta lo económico sino lo político. Es el famoso Tratado de Maastricht que también pondría la primera piedra para la creación de una moneda única. Eran tiempos ilusionantes tras la caída del muro de Berlín en 1991.
Los Tratados de Amsterdam (1999), Niza (2003) y Lisboa (2009) vinieron a confirmar que la Unión Europea pasaba a ser no sólo una unión en lo económico sino también en lo político mediante una cooperación multilateral, unas competencias compartidas y, sobretodo, tenía en cuenta las personas, últimos titulares de cualquier acuerdo, estableciendo la libre circulación de personas por la UE y el libre establecimiento laboral en el país que mejor conviniera. Por primera vez podíamos sentir que no eramos ciudadanos de nuestro Estado (o naciones dentro de los mismos) podíamos pensar con una dimensión europea, sentirnos orgullosos de pertenecer a una organización supranacional con más de 500 millones de habitantes. Unos Estados Unidos de Europa.
Todo parecía demasiado bonito para ser cierto y en los últimos años han aparecido los demonios de la UE. Han tenido un altavoz demasiado alto aquellos que buscan coartar la convivencia con la doctrina del miedo. Se ha sido poco enérgico ante las faltas de solidaridad. Algo que históricamente nos repugnaba que fue el robo sistemático de bienes y joyas a judíos durante la II GM ahora lo permitimos y casi lo vemos normal con los refugiados.
¿Somos conscientes que pertenecemos a familias las cuales en algún momento de su vida alguno de sus miembros se ha debido de refugiar? ¿Tenemos la suficiente empatia como para no dejar morir a seres humanos en nuestras costas? ¿Qué moral es la que nos permite mirar hacia otro lado? ¿Un puñado de votos deben impedir que se actúe de una manera coordinada y eficaz?
Personalmente ver documentales de ésta naturaleza a mi me heló el alma. No pude sino sentir vergüenza de pertenecer a la Unión Europea, una organización que tiene grandes definiciones y elocuencias en sus Tratados, una gran capacidad para conmover con la redacción de los Tratados. Una ilusión de que ya que históricamente hemos sido personas que han sufrido la guerra y la misera a nuestro alrededor ahora no lo permitiríamos en nuestros prójimos. Algo muy bíblico y de pura lógica.
Y lo más grave de toda ésta situación es que uno de los Estados más ricos del mundo, el Reino Unido, ha pedido ciertas concesiones en medio de todo éste mar revuelto. Dicen que es cuando se puede pescar mejor, cuando las aguas están revueltas. Ante uno de los ejercicios de soberbia, cinismo e insolidaridad más grandes que se recuerdan David Cameron fue ésta semana a las Instituciones europeas a pedir que por ejemplo se limitara la libre circulación de personas en su territorio. O que los trabajadores de otros países no tuvieran las mismas coberturas sociales. En fin, pide un trato de favor, un me quedo para lo bueno pero no quiero nada de lo malo.
¿Cual es la línea semántica y práctica que separa una concesión de un privilegio?
Con el Sr. Cameron deberíamos ser muy taxativos. O éstas a las duras o a las maduras. El precedente que se puede crear puede ser el inicio del fin de la UE. ¿Usted quiere restringir la entrada de ciudadanos europeos a su territorio? Perfecto, sepa que a partir de ahora los productos de sus empresas si quieren entrar a mi país van a tener que pagar los mismos aranceles que Taiwan. Yo no tendría ningún problema en que se marchen por las vías democráticas pero que no exijan privilegios.
Que en el mismo momento histórico estemos debatiendo sobre qué respuesta humanitaria debería dar la Unión Europea a todas esas personas con nombres, apellidos y una historia que contar que mueren cruzando el Mar Mediterráneo, en muchas ocasiones víctimas de mafiosos sin escrúpulos y las concesiones que la UE debe dar a Gran Bretaña para que David Cameron pueda defender el sí a un referendum sobre su permanencia en la UE es algo altamente preocupante. De una falta de conciencia manifiesta. De una ética escasa, débil o directamente inexistente.
Ya saben aquello que dicen de “Quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo”.
¿Tendremos tanta amnesia como para repetirlo?
Para comprender mejor donde nos encontramos y hacia donde corremos el riesgo de ir baste con hacer un resumen muy conciso del dónde venimos. Aún pudiendo parecer simplista pero siempre con el objetivo de contextualizar mejor la problemática europea actual.
La historia de los pueblos europeos siempre ha estado marcado por las contiendas bélicas y la sangre derramada entre vecinos. En 1648 la Paz de Westfalia divide los Estados europeos en católicos y protestantes. Los Siglos XVII, XVIII, XIX y XX son una batalla continua entre los -ya sí- Estados nación europeos con su máximo exponente en la II Guerra Mundial (1939-1945).
Si por algo nos hemos caracterizado los europeos ha sido por una necesidad forzada por las circunstancias a tener que refugiarnos en otros países o territorios más seguros que en el que nos hallábamos (la Guerra Civil española es un buen ejemplo). Podría parecer que debíamos crear estructuras para proteger y mejorar el bienestar de las personas con el nuevo 'New Deal' pero en los inicios cualquier organización supranacional creada por los europeos respondió a estrictos intereses económicos y/o geopolíticos.
En el año 1951 se crea la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) entre varios países para hacer más sencillo el comercio transfronterizo de dichas materias primas. Era una Comunidad eminentemente económica y por puros intereses económicos.
Por los albores del 1957 se acuña la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EUROATOM) en un contexto de guerra fría y de alta preocupación por la escalada nuclear con claros intereses nucleares.
Éstas dos organizaciones se fusionan con el Tratado de Roma de 1957 el cual crea la Comunidad Económica Europea (CEE) con un carácter marcadamente económico. Las mercancías debían poder circular libremente por todos los Estados Miembros sin restricciones.
Allá por el 1986 se produce la creación, ahora oficial, del mercado único modificando el Tratado de Roma mediante el Acta Única Europea. En el 1993 pasa a denominarse Comunidad Económica Europea para no sólo tener en cuenta lo económico sino lo político. Es el famoso Tratado de Maastricht que también pondría la primera piedra para la creación de una moneda única. Eran tiempos ilusionantes tras la caída del muro de Berlín en 1991.
Los Tratados de Amsterdam (1999), Niza (2003) y Lisboa (2009) vinieron a confirmar que la Unión Europea pasaba a ser no sólo una unión en lo económico sino también en lo político mediante una cooperación multilateral, unas competencias compartidas y, sobretodo, tenía en cuenta las personas, últimos titulares de cualquier acuerdo, estableciendo la libre circulación de personas por la UE y el libre establecimiento laboral en el país que mejor conviniera. Por primera vez podíamos sentir que no eramos ciudadanos de nuestro Estado (o naciones dentro de los mismos) podíamos pensar con una dimensión europea, sentirnos orgullosos de pertenecer a una organización supranacional con más de 500 millones de habitantes. Unos Estados Unidos de Europa.
Todo parecía demasiado bonito para ser cierto y en los últimos años han aparecido los demonios de la UE. Han tenido un altavoz demasiado alto aquellos que buscan coartar la convivencia con la doctrina del miedo. Se ha sido poco enérgico ante las faltas de solidaridad. Algo que históricamente nos repugnaba que fue el robo sistemático de bienes y joyas a judíos durante la II GM ahora lo permitimos y casi lo vemos normal con los refugiados.
¿Somos conscientes que pertenecemos a familias las cuales en algún momento de su vida alguno de sus miembros se ha debido de refugiar? ¿Tenemos la suficiente empatia como para no dejar morir a seres humanos en nuestras costas? ¿Qué moral es la que nos permite mirar hacia otro lado? ¿Un puñado de votos deben impedir que se actúe de una manera coordinada y eficaz?
Personalmente ver documentales de ésta naturaleza a mi me heló el alma. No pude sino sentir vergüenza de pertenecer a la Unión Europea, una organización que tiene grandes definiciones y elocuencias en sus Tratados, una gran capacidad para conmover con la redacción de los Tratados. Una ilusión de que ya que históricamente hemos sido personas que han sufrido la guerra y la misera a nuestro alrededor ahora no lo permitiríamos en nuestros prójimos. Algo muy bíblico y de pura lógica.
Y lo más grave de toda ésta situación es que uno de los Estados más ricos del mundo, el Reino Unido, ha pedido ciertas concesiones en medio de todo éste mar revuelto. Dicen que es cuando se puede pescar mejor, cuando las aguas están revueltas. Ante uno de los ejercicios de soberbia, cinismo e insolidaridad más grandes que se recuerdan David Cameron fue ésta semana a las Instituciones europeas a pedir que por ejemplo se limitara la libre circulación de personas en su territorio. O que los trabajadores de otros países no tuvieran las mismas coberturas sociales. En fin, pide un trato de favor, un me quedo para lo bueno pero no quiero nada de lo malo.
¿Cual es la línea semántica y práctica que separa una concesión de un privilegio?
Con el Sr. Cameron deberíamos ser muy taxativos. O éstas a las duras o a las maduras. El precedente que se puede crear puede ser el inicio del fin de la UE. ¿Usted quiere restringir la entrada de ciudadanos europeos a su territorio? Perfecto, sepa que a partir de ahora los productos de sus empresas si quieren entrar a mi país van a tener que pagar los mismos aranceles que Taiwan. Yo no tendría ningún problema en que se marchen por las vías democráticas pero que no exijan privilegios.
Que en el mismo momento histórico estemos debatiendo sobre qué respuesta humanitaria debería dar la Unión Europea a todas esas personas con nombres, apellidos y una historia que contar que mueren cruzando el Mar Mediterráneo, en muchas ocasiones víctimas de mafiosos sin escrúpulos y las concesiones que la UE debe dar a Gran Bretaña para que David Cameron pueda defender el sí a un referendum sobre su permanencia en la UE es algo altamente preocupante. De una falta de conciencia manifiesta. De una ética escasa, débil o directamente inexistente.
Ya saben aquello que dicen de “Quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo”.
¿Tendremos tanta amnesia como para repetirlo?
dissabte, 30 de gener del 2016
De Botines e Infantas
Imagínese
que usted es una infanta de España y se le ocurre montar una empresa
al 50% con su marido que es el Duque de Palma y la denomina Aizoon
tras haber trabajado los dos anteriormente en La Caixa.
Imagínese que esa empresa ha recibido fondos, mediante facturas falsas, de un Instituto denominado Nóos que a su vez firmaba convenios con administraciones públicas para celebrar unas jornadas sobre el deporte a razón de 1 millón de euros por día de media.
Imagine por un instante que esos fondos son investigados y, finalmente, el juez instructor (quién investiga) ha decidido que hay indicios suficientes como para poder sospechar que se han podido producir determinados delitos; malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, soborno, delito fiscal, delito contra la Seguridad Social, falsedad en documento mercantil, etc.
Párese usted a pensar por un momento que han sufragado, usted y su marido, gastos personales con los fondos percibidos por la sociedad Aizoon, de la cual usted es titular de un 50% tras haber trabajado en una entidad de una reconocida solvencia como La Caixa siendo, nada más y nada menos, que directora del Área Internacional de la Fundación Bancaria. Ahí es nada. Naturalmente no se han declarado a la Hacienda Pública, que sí somos todos.
Caiga usted en la cuenta que en un proceso penal pueden acusar, muy resumidamente; la víctima o el perjudicado, en éste caso debería defender los intereses de la Hacienda Pública la abogada del Estado (que ha dicho que Hacienda no somos todos), la Fiscalía, que se encarga de velar por el interés público, aunque en éste caso parece más bien abogado de la Infanta, y nos queda la acusación popular, que defiende unos intereses generalmente de los perjudicados por el delito.
Imagine que ni la Abogacía del Estado ni la Fiscalía ven indicios de delito en la actuación de, como mínimo, una beneficiaria a título lucrativo (gozaba y disfrutaba de los fondos de Aizoon) de la trama. Que es titular a un 50% de una sociedad que presumiblemente ha cometido delitos fiscales, de falsedad en documento mercantil, etc. Únicamente la acusación popular mantiene la acusación hacia ti.
Deténgase a meditar el hecho que supone que los abogados defensores, profesionales de alta talla, utilizan la estrategia procesal de rebajar a la mayor de las inutilidades a la Infanta, haciéndonos entender que no es más que una mujer florero y que, pobrecita, todo lo hacía por un amor irracional que la encegaba.
Imagínese que la única tesis en la que se apoya es en una doctrina llamada Botín que básicamente consiste en que si la única acusación es la popular cuando los intereses son públicos se deberá sobreseer el caso. Botín, 3 directivos y 20 clientes se salvaron tras utilizar el Banco Santander como lavadora para blanquear dinero y no pagar un duro a Hacienda. Esa Sentencia del Tribunal Supremo tuvo 7 votos particulares de Magistrados que discreparon de sus colegas. Lo primero es que una única sentencia en nuestro país no crea doctrina y lo segundo es que fue matizada por la Sentencia del caso Atutxa.
Medite por unos instantes el cómo los tiempos han cambiado a todos los niveles y pregúntese si no nos están tratando como estúpidos.
Imagínese que esa empresa ha recibido fondos, mediante facturas falsas, de un Instituto denominado Nóos que a su vez firmaba convenios con administraciones públicas para celebrar unas jornadas sobre el deporte a razón de 1 millón de euros por día de media.
Imagine por un instante que esos fondos son investigados y, finalmente, el juez instructor (quién investiga) ha decidido que hay indicios suficientes como para poder sospechar que se han podido producir determinados delitos; malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, soborno, delito fiscal, delito contra la Seguridad Social, falsedad en documento mercantil, etc.
Párese usted a pensar por un momento que han sufragado, usted y su marido, gastos personales con los fondos percibidos por la sociedad Aizoon, de la cual usted es titular de un 50% tras haber trabajado en una entidad de una reconocida solvencia como La Caixa siendo, nada más y nada menos, que directora del Área Internacional de la Fundación Bancaria. Ahí es nada. Naturalmente no se han declarado a la Hacienda Pública, que sí somos todos.
Caiga usted en la cuenta que en un proceso penal pueden acusar, muy resumidamente; la víctima o el perjudicado, en éste caso debería defender los intereses de la Hacienda Pública la abogada del Estado (que ha dicho que Hacienda no somos todos), la Fiscalía, que se encarga de velar por el interés público, aunque en éste caso parece más bien abogado de la Infanta, y nos queda la acusación popular, que defiende unos intereses generalmente de los perjudicados por el delito.
Imagine que ni la Abogacía del Estado ni la Fiscalía ven indicios de delito en la actuación de, como mínimo, una beneficiaria a título lucrativo (gozaba y disfrutaba de los fondos de Aizoon) de la trama. Que es titular a un 50% de una sociedad que presumiblemente ha cometido delitos fiscales, de falsedad en documento mercantil, etc. Únicamente la acusación popular mantiene la acusación hacia ti.
Deténgase a meditar el hecho que supone que los abogados defensores, profesionales de alta talla, utilizan la estrategia procesal de rebajar a la mayor de las inutilidades a la Infanta, haciéndonos entender que no es más que una mujer florero y que, pobrecita, todo lo hacía por un amor irracional que la encegaba.
Imagínese que la única tesis en la que se apoya es en una doctrina llamada Botín que básicamente consiste en que si la única acusación es la popular cuando los intereses son públicos se deberá sobreseer el caso. Botín, 3 directivos y 20 clientes se salvaron tras utilizar el Banco Santander como lavadora para blanquear dinero y no pagar un duro a Hacienda. Esa Sentencia del Tribunal Supremo tuvo 7 votos particulares de Magistrados que discreparon de sus colegas. Lo primero es que una única sentencia en nuestro país no crea doctrina y lo segundo es que fue matizada por la Sentencia del caso Atutxa.
Medite por unos instantes el cómo los tiempos han cambiado a todos los niveles y pregúntese si no nos están tratando como estúpidos.
dilluns, 28 de desembre del 2015
La cintura de la CUP y Junts pel Si (JxS)
El pensamiento de Ortega y Gasset disponía de un pilar fundamental el cual descansaba en la teoría de que “Yo soy yo y mi circunstancia”. Nuestra esencia debe, de alguna manera, adaptarse a las circunstancias que nos toca vivir y a los contextos en los cuales las mismas se producen. Mi yo no puede escapar de una afectación tan directa como las circunstancias en los que debe vivir y desenvolverse.
Es interesante mirar desde ese prisma la situación que está viviendo la CUP desde el mismo momento en que sus 10 diputados en el Parlament de Catalunya se han convertido en la clave, en la muleta, en la condición sin la cual no existe (parece) la investidura de Artur Mas (con 62 diputados). El bombardeo por tierra, mar y twiter del que hablaba Baños. Todos los ojos se han cernido sobre una formación peculiar y con unos ritmos de funcionamiento que han descolocado a muchos.
Ayer se produjo la tan ansiada Asamblea que debía, en principio, desbloquear la situación. Se trataba de decidir, en cuatro votaciones, cual de los escenarios era el más idóneo para la formación 'cupaire', en definitiva; sí o no a la investidura de Mas. La votación más importante arrojó un empate a 1515 votos. La CUP dividida y emplazando a Junts pel Sí a proponer una solución que “genere más consenso”.
¿Se está a la altura del contexto histórico? ¿Las dinámicas de funcionamiento de un partido político asambleario están agrietando 'el procés' o lo refuerzan? ¿Si las personas no son importantes por qué JxS no propone una alternativa? ¿A quién le falta más cintura, a la CUP, presa de sus contradicciones, o a JxS presa de su falta de alternativas?
Lamentablemente hay que acordarse de aquello que dijo el antiguo Presidente del Estado español, José María Aznar, cuando afirmó que antes de que se rompiera España se rompería Catalunya. Y aquí peleándonos como niños pequeños. Unos que quieren su candidato sí o sí y los otros que no calibran bien sus fuerzas (10 escaños frente a 62) y que además no proponen sino que dejan la iniciativa a JxS y se limitan, únicamente, a llevarlo a la Asemblea.
Muchos son los que están abrumados, descolocados, cansados, hastiados e incluso indignados con la falta de cintura de ambos partidos. Y pasa lo de siempre, que son los partidos políticos los que se permiten el lujo de interpretar el sentimiento del pueblo (parte de él) y el significado del voto de unos ciudadanos que lo único que quieren es que, de una vez, se llegue a un consenso que permita que se comience a gobernar de una vez. Bajar de sus respectivos burros, eso toca.
Y no olvidar la fuerza que dan 72 escaños independentistas.
dissabte, 5 de desembre del 2015
Teletocracia
¿Que tienen en común Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias? Muchos pensarán con razón que todos son candidatos a la presidencia del Gobierno por sus respectivos partidos pero lo que interesa en éste artículo es destacar que todos, sin excepción, se han paseado por los platós de televisión mostrando su cara más simpática y alejada de la política.
Sí, dentro de los medios de comunicación los candidatos a la presidencia, con la aquiescencia por no decir insistencia de sus respectivos jefes/as de campaña y asesores/as, han terciado que la televisión les puede hacer llegar incluso y sobretodo a aquél rincón tan apetecible; el de los indecisos.
La televisión actúa como un mecanismo de comunicación masivo en el que el espectador observa como los candidatos/as (o sus más próximos colaboradores) gustan de mostrarse simpáticos y con una apariencia de sinceridad en programas que pueden tener que ver o no con la política pero que buscan el acercamiento del político/a al electorado mediante la 'caja tonta'. Una ilusión donde más información realmente significa menos y más distorsionada.
Pues bien. Estamos asistiendo impávidos a una peligrosa tendencia que no es nueva pero que jamás había sido tan pronunciada como una suerte de dictadura de la televisión o, cuanto menos, a un poder omnipresente y omnipotente de configurar lo que se denomina como opinión pública (u opinión publicada según se mire). ¿Qué papel juega la televisión en la separación de poderes? ¿A qué nivel está respecto al poder ejecutivo, del legislativo y del judicial? ¿La información que proporcionan las distintas cadenas es objetiva o puede tener visos de tendenciosa?
Las respuestas a éstas preguntas deberían hacernos pensar mucho. Hoy no cuenta el discurso sino como se comunique el mismo. No cuenta el fondo del candidato sino el aspecto externo y la buena imagen. El candidato es casi una suerte de marca sujeta a las reglas del marketing político más actual. Los asesores de comunicación política se han convertido en los nuevos gurús que coadyuvan a que los ciudadanos, casi como en una estantería de supermercado, demos importancia a unos temas e ignoremos otros. De ciudadanos participativos a consumidores de contenidos políticomediáticos.
El politólogo italiano Giovanni Sartori en su libro 'Homo videns. La sociedad teledirigida' habla una suerte de “vídeo-política” en la cual, dado que la democracia ha sido definida a menudo como un “gobierno de opinión” en la actualidad es formación de la opinión, esa inducción, principalmente la genera la televisión. No es casualidad que un Gobierno se vea condicionado por la presión mediática. Ni tampoco que el Parlamento se vea inducido a aprobar una ley en una determinada dirección u otra en función del trato brindado por los medios. Tampoco que en la administración de justicia exista un concepto tan lamentable como la 'pena de telediario' en donde más que el principio a la presunción de inocencia se parte de una suerte de presunción de la culpabilidad.
Rajoy y Sánchez con Bertín Osborne, Rivera e Iglesias con Pablo Motos. Los principales grupos mediáticos financiados, principalmente, por entidades financieras e incluso algunos por grandes fondos de inversión.
Toca reflexionar sobre el poder de la televisión; la teletocracia.
dimarts, 15 de setembre del 2015
La banca no siempre gana
Los últimos años han servido para certificar que uno de los factores que más contribuyó a generar la Gran Recesión económica que ha sufrido éste país fue la mala praxis bancaria a la que se abocaron muchas entidades financieras.
Los créditos dados sin garantías sólidas, los préstamos hipotecarios muy por encima del 80% del valor del piso y cuyas cuotas mensuales suponían más de un 30% de las rentas del prestatario, los productos financieros complejos comercializados a clientes que no tenían el perfil inversor que se aconseja para adquirirlos, etc.
Los cambios introducidos en la normativa bancaria internacional (los conocidos Acuerdos de Basilea III) en 2010 y el cómo las entidades financieras podían computarse en sus balances ciertos activos financieros coadyuvaron a que una vez ajustadas las pérdidas de valor de activos bancarios (por ejemplo los pisos que provenían de desahucios) y aumentada la ratio de activos de mayor solvencia que debían tener las entidades supusieron la quiebra efectiva de muchas de ellas y el rescate que entre inyecciones de capital, esquemas de protección de activos (EPA's) y demás figuras nos costó a todos los contribuyentes un monto de 219.319 millones de euros (MEUR).
Las necesidades de obtener capital por parte de las entidades y la poca confianza que generaban ante el sistema financiero internacional para obtenerlo incentivaron decisivamente la comercialización de productos complejos y de alto riesgo como participaciones preferentes, obligaciones subordinadas, bonos necesariamente convertibles en acciones, y la guinda de todo el pastel que fue la bochornosa, irresponsable y vergonzosa salida a bolsa de Bankia afirmando que se tenían 300 MEUR de beneficios cuando tras la reformulación de cuentas, nueve meses después, se arrojaron unas pérdidas de 3318 MEUR. Acciones vendidas a su salida a 3,75 € pasaron a costar 0,01 €.
¿Eran productos aconsejados para todo tipo de clientes? ¿Había alguna normativa que impidiera su comercialización a clientes minoristas y de perfil conservador? ¿Es el caso de las acciones de Bankia es posible recuperar su dinero?
En 2007 entró en vigor la 'Markets in Financial Instruments Directive' Directiva 2004/39/CE (conocida como MiFID) que supuso que las entidades financieras debieran necesariamente realizar un test de conveniencia para valorar la viabilidad de poder comercializar dichos productos a sus clientes. Si en dicho test se arrojaba un perfil conservador nada podía hacer pensar que un producto complejo y de alto riesgo podía ser adecuado para ese perfil.
Las entidades financieras ante su falta de recursos propios y sus necesidades de capital, al margen de necesitar un rescate pagado por todos y que es justo decir que no afectó a todas las entidades por igual y que fue especialmente sonrojante con ciertas cajas de ahorro, vendieron productos con unos riesgos de pérdida de inversión muy altos a clientes que ningún riesgo habían querido asumir nunca y así querían continuar.
El Santander con sus infaustos Valores Santander, el Banco Sabadell con sus obligaciones subordinadas necesariamente convertibles en acciones (a un precio prefijado, no al de cotización el día de conversión), La Caixa con sus obligaciones subordinadas y sus participaciones preferentes, Caixa Catalunya con sus obligaciones subordinadas y sus participaciones preferentes, Bankia con su salida a bolsa sus subordinadas y sus preferentes, Caja España, CAM, Caixa Galicia, etc. Todas tienen un denominador común; no informar debidamente a los clientes de aquello que les venden.
Por suerte los Tribunales están estimando favorablemente las pretensiones de aquellos clientes que buscan recuperar el dinero invertido en unos productos que en muchos casos fueron vendidos con una deliberada ocultación de información esencial como para poder tener una opinión clara y objetiva sobre las características y la naturaleza de los mismos. Eso de que la banca siempre gana en los últimos tiempos está cambiando y son múltiples los bufetes de abogados que están consiguiendo una tutela judicial efectiva de los derechos como consumidores que la normativa europea y española otorga a los clientes de las entidades financieras que no actúen en su ámbito profesional.
En el seno de las entidades financieras siempre se habla mucho y se llenan la boca con la relación de confianza que se debe entablar con el cliente. Es procedente preguntarse ¿Cómo se puede confiar en una institución financiera a la que le depositamos nuestros ahorros y se puede tener la sospecha legítima de que existe un conflicto de interés entre lo que a nosotros conviene y lo que el banco pretende con nuestro dinero? ¿Como se puede confiar en la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España si son la 'policía financiera' y 'el regulador' y han permitido que sucediera todo lo que sucedió?
Nos debemos congratular que el poder judicial esté interpretando la normativa bancaria en favor de los clientes y estén recuperando su dinero, se esté condenando a pagar el procedimiento judicial (las costas judiciales) a las entidades financieras y además se las esté obligando, en muchos casos, al pago del interés legal del dinero desde el momento en que se vendió el producto.
La confianza tarda mucho en ganarse y segundos en perderse.
dilluns, 14 de setembre del 2015
Estado, nación e independencia (I)
Muchos
son los artículos u opiniones que se han vertido sobre el proceso
soberanista, secesionista y/o independentista que se está viviendo
en Cataluña en éstos últimos años.
¿Cuales son los puntos claves que se dirimen? ¿Qué aspectos son los más destacados del debate?
Movilización ciudadana. Una parte importante de la sociedad catalana se está movilizando masivamente año tras año, sobretodo desde el 2012. Las diadas de éstos últimos años han superado al millón de personas movilizadas y ello, al margen de cifras, es un hito sin precedentes en las movilizaciones no ya en España sino en Europa y el mundo. Es un hecho que no se está teniendo mucho en cuenta en el Gobierno de España y en muchas capas de la sociedad española puesto que se entiende, por parte de los que más ruido hacen, que los que acuden a tales convocatorias son personas “adoctrinadas”, al servicio del órdago de Artur Mas y, en definitiva, una suerte de personas alienadas y sin ningún tipo de criterio ni pensamiento propio que ponen sus reivindicaciones al servicio de una causa manipulada. Flaco favor han hecho los medios de comunicación masivos españoles y ahora, presumiblemente, puede ser tarde para actuar. La opinión basada en el desconocimiento puede ser demasiado contraproducente.
Conviene también mostrarse crítico con los medios de comunicación públicos catalanes por haber dado una cobertura demasiado desproporcionada a todo lo relacionado con el el proceso, puesto que como bien se han encargado de citar los partidos opositores y muchos ciudadanos, son unos medios pagados entre todos y por ello deberían ser más plurales.
Europa. Uno de los argumentos principales que se utiliza por parte de aquellos contrarios a la independencia es que una Cataluña independiente quedaría automáticamente fuera de la UE y debería solicitar la adhesión con la unanimidad de todos los Estados Miembros (y cual guiño se encargan de citar que España es uno de ellos y que jamás reconocerá Cataluña.
Podemos identificar 3 corrientes doctrinales al respecto; I) Los que creen que efectivamente Cataluña quedaría fuera y debería solicitar la adhesión con la unanimidad de todos los EM de la UE, II) Los que creen que, por no quedar regulado dicho supuesto en los Tratados, se arbitraría una solución 'ad hoc' y por bien que Cataluña saldría automáticamente de la UE al independizarse no debería contar con la unanimidad de todos lo Estados y III) Los que creen que Cataluña al independizarse jamás saldría de la UE por ya pertenecer a ella y no haber una regulación en los Tratados de qué pasaría en éste supuesto.
Es aventurado y presuntuoso posicionarse categórica y absolutamente en uno de los grupos aunque conviene recordar el mecanismo 'ad hoc' que la UE arbitró para la admisión de Alemania como país reunificado. Era un supuesto no regulado (el que la UE puediera ampliarse internamente) por lo que en aras al pragmatismo, a la lógica y al sentido común no se aplicaron, estricta y literalmente, los artículos relativos a una nueva adhesión de “cualquier Estado europeo” (art. 49 TUE). Y también conviene recordar que la Constitución española establece (art. 11.2) que no se privará a ningún español de origen de su nacionalidad. ¿Se imaginan que los ciudadanos catalanes pertenecieran a la UE y su Estado no?
Además el dramatismo con éste asunto es desmesurado. La UE se está demostrando una trampa para los países con una gran deuda nominada en euros y cuya moneda corriente sea el euro por una cuestión de no disponer de uno de los mayores instrumentos de soberanía; la política monetaria. Cataluña debería plantearse seriamente si quiere seguir perteneciendo a la UE y no sería más aconsejable quizá solicitar la adhesión a la European Free Trade Association (EFTA) y llegar a acuerdos puntuales con la UE (por ejemplo en materia de competencia judicial internacional, leyes aplicables en conflictos tranfronterizos, asuntos de familia, etc.).
En próximos artículos se hablará de cuestiones como la relación de la actual Cataluña con la Alemania nazi o la Italia fascista de los años 30 que frívolamente algunos se han encargado de citar, los escaños y los votos que se van a tener que contar el 27-S o la potencial modificación constitucional que están ofreciendo, ahora sí, PPSOE.
Hay que agarrarse que vienen curvas.
Continuará...
¿Cuales son los puntos claves que se dirimen? ¿Qué aspectos son los más destacados del debate?
Movilización ciudadana. Una parte importante de la sociedad catalana se está movilizando masivamente año tras año, sobretodo desde el 2012. Las diadas de éstos últimos años han superado al millón de personas movilizadas y ello, al margen de cifras, es un hito sin precedentes en las movilizaciones no ya en España sino en Europa y el mundo. Es un hecho que no se está teniendo mucho en cuenta en el Gobierno de España y en muchas capas de la sociedad española puesto que se entiende, por parte de los que más ruido hacen, que los que acuden a tales convocatorias son personas “adoctrinadas”, al servicio del órdago de Artur Mas y, en definitiva, una suerte de personas alienadas y sin ningún tipo de criterio ni pensamiento propio que ponen sus reivindicaciones al servicio de una causa manipulada. Flaco favor han hecho los medios de comunicación masivos españoles y ahora, presumiblemente, puede ser tarde para actuar. La opinión basada en el desconocimiento puede ser demasiado contraproducente.
Conviene también mostrarse crítico con los medios de comunicación públicos catalanes por haber dado una cobertura demasiado desproporcionada a todo lo relacionado con el el proceso, puesto que como bien se han encargado de citar los partidos opositores y muchos ciudadanos, son unos medios pagados entre todos y por ello deberían ser más plurales.
Europa. Uno de los argumentos principales que se utiliza por parte de aquellos contrarios a la independencia es que una Cataluña independiente quedaría automáticamente fuera de la UE y debería solicitar la adhesión con la unanimidad de todos los Estados Miembros (y cual guiño se encargan de citar que España es uno de ellos y que jamás reconocerá Cataluña.
Podemos identificar 3 corrientes doctrinales al respecto; I) Los que creen que efectivamente Cataluña quedaría fuera y debería solicitar la adhesión con la unanimidad de todos los EM de la UE, II) Los que creen que, por no quedar regulado dicho supuesto en los Tratados, se arbitraría una solución 'ad hoc' y por bien que Cataluña saldría automáticamente de la UE al independizarse no debería contar con la unanimidad de todos lo Estados y III) Los que creen que Cataluña al independizarse jamás saldría de la UE por ya pertenecer a ella y no haber una regulación en los Tratados de qué pasaría en éste supuesto.
Es aventurado y presuntuoso posicionarse categórica y absolutamente en uno de los grupos aunque conviene recordar el mecanismo 'ad hoc' que la UE arbitró para la admisión de Alemania como país reunificado. Era un supuesto no regulado (el que la UE puediera ampliarse internamente) por lo que en aras al pragmatismo, a la lógica y al sentido común no se aplicaron, estricta y literalmente, los artículos relativos a una nueva adhesión de “cualquier Estado europeo” (art. 49 TUE). Y también conviene recordar que la Constitución española establece (art. 11.2) que no se privará a ningún español de origen de su nacionalidad. ¿Se imaginan que los ciudadanos catalanes pertenecieran a la UE y su Estado no?
Además el dramatismo con éste asunto es desmesurado. La UE se está demostrando una trampa para los países con una gran deuda nominada en euros y cuya moneda corriente sea el euro por una cuestión de no disponer de uno de los mayores instrumentos de soberanía; la política monetaria. Cataluña debería plantearse seriamente si quiere seguir perteneciendo a la UE y no sería más aconsejable quizá solicitar la adhesión a la European Free Trade Association (EFTA) y llegar a acuerdos puntuales con la UE (por ejemplo en materia de competencia judicial internacional, leyes aplicables en conflictos tranfronterizos, asuntos de familia, etc.).
En próximos artículos se hablará de cuestiones como la relación de la actual Cataluña con la Alemania nazi o la Italia fascista de los años 30 que frívolamente algunos se han encargado de citar, los escaños y los votos que se van a tener que contar el 27-S o la potencial modificación constitucional que están ofreciendo, ahora sí, PPSOE.
Hay que agarrarse que vienen curvas.
Continuará...
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